Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Entréguenme Sus Corazones Purificados En La Confesión, Y Yo Los Guiaré A Mi Hijo

Paty Gallego Season 3 Episode 56

Nuestra Madre, en esta reflexión,nos invita a entregarle nuestros corazones purificados en la confesión, para guiarnos a Jesús, la única luz que disipa las tinieblas y sana el alma. No temamos, porque ella nos lleva a la salvación.

Shure MV7:

Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Continuamos reflexionando en el hermoso mensaje que nuestra madre le dio a mirana el de marzo del. Nuestra madre empieza por decirnos queridos hijos, con amor maternal, les imploro entregueme sus manos juntas en oración, entregueme sus corazones purificados en la confesión. Y yo los guiaré hacia mi hijo aquí. Nuestra madre nos está haciendo una promesa. Ella nos promete que ella nos va llevar a su hijo. Nos va acercar a su hijo que nos va hacer que con nosotros conozcamos el amor inmenso que su hijo tiene por nosotros, que ella va a interceder y rogar para que nosotros podamos abrir nuestros corazones y conocer verdaderamente a este Jesús del amor. Este Jesús hermoso, este Jesús precioso que entregó su vida para que nosotros. Tuviéramos vida eterna para que nosotros fuéramos felices desde aquí de la tierra. Nuestra madre nos promete que ella nos va guiar hacia él, que ella nos va ayudar á que lo conozcamos, que ella nos va a ayudar á que lo amemos. Ella nos va a ayudar a que lo busquemos y a que lo pongamos en el primer lugar. Nuestras vidas hasta que tengamos esa relación profunda y hermosa con él. Nuestra madre nos dice también en este mensaje hermoso Con amor maternal, les imploro, o sea, cuando nuestra madre nos dice. Con amor maternal, les imploro. No es solo una petición que nuestra madre nos hace, sino un ruego lleno de amor porque sabe que sin la oración nos perdemos, nos debilitamos y nos alejamos del amor de Dios, de su presencia y su cercanía de su luz y de su paz. Nuestra madre nos dice que entreguemos nuestros corazones purificados en la confesión. Vamos a conocer ahorita el maravilloso regalo que es la confesión, este sacramento hermoso de la confesión, que es uno de los regalos más grandes que Dios nos ha dado a través de la iglesia. En él. No sólo se nos perdonan los pecados, sino que somos sanados, liberados y restaurados en nuestra relación con Dios. De qué somos sanados? Cuando pecamos nuestra alma se lastima. Nuestra alma sufre un daño. Nuestra alma se debilita. Nuestra alma se fractura porque el pecado rompe nuestra armonía interior y nuestra relación con Dios. Muchas veces después del pecado, sentimos carga. Remordimiento. Vergüenza. Tristeza, desesperanza. La confesión cura es herida porque nos devuelve la paz. Cuando pecamos, cargamos con el peso de nuestras faltas. Nos sentimos atados como si lleváramos una carga invisible. Jesús á través del sacerdote nos quite ese peso y nos deja completamente libre. También somos liberados de la esclavitud del pecado. Cuando caemos en ciertos pecados, repetidamente se vuelven ataduras en nuestra vida. O sea, la confesión rompe esas cadenas y nos da la gracia para no volver á caer, o sea, nos da la fuerza. Somos tambien liberados de la influencia del enemigo. El pecado nos aleja de Dios y nos hace mas vulnerables. Á los tentaciones del demonio. La confesion nos devuelve al territorio de Dios y nos sella con su gracia y nos protege del mal. La virgen mego ha insistido mucho en la confesion porque sabe que muchos están atados sin darse cuenta. Nos dice que vayamos al confesionario porque ahí Jesús nos espera para liberarnos y devolvernos la paz de verdad. La confesión, el sacramento de la reconciliación es un regalo que te devuelve la paz en cualquier circunstancia que estés pasando. Estamos invitados al sacramento de la reconciliación para que se nos devuelve esa paz que necesitamos. Podemos ir cuantas veces necesitemos la confesión, estar ahí para darnos esa paz para liberarnos de las cargas, para regresarnos al territorio de Dios, que nos sella con su gracia y nos protege del mal. Recordemos la confesión, rompe esas cadenas y nos da la gracia para no volver a caer.