Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Hijtos, Si Tan Solo Sus Corazones Sintieran El Inmenso Amor Que Dios Tiene Por Ustedes.
En esta reflexión, nuestra Madre nos recuerda quiénes somos: hijos de Dios, profundamente amados por el Padre. Nos invita a abrir el corazón y a pedir el don de la fe, para poder sentir ese amor inmenso que Dios nos tiene. Cuando el corazón se sabe amado, nace de manera natural la adoración, la gratitud y el agradecimiento constante. María está con nosotros, como Madre, guiándonos para que vivamos como verdaderos hijos que honran y aman a su Padre celestial.
Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy vamos a reflexionar en un mensaje lleno de ternura y de verdad el mensaje del de diciembre del en el que la virgen Maria nos recuerda algo esencial. Algo que muchas veces sabemos con la cabeza, pero no hemos dejado bajar al corazón. Somos hijos de Dios y el padre nos ama con un amor inmenso. Escuchemos con atención sus palabras. Nuestra madre empieza por decirnos queridos hijos, ustedes son y se llaman hijos de Dios. Si tan sólo sus corazones sintieran el inmenso amor que Dios tiene por ustedes, sus corazones lo adorarían y agradecerían en cada instante de su vida. Por eso hijitos hoy en este día de gracia. Abran sus corazones y pidan al señor el don de la fe para que puedan ser verdaderamente dignos del nombre, hijos de Dios quienes con corazones puros agradecen y honran á su padre celestial. Estoy con ustedes y los bendigo con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido á mi llamado. La virgen comienza este mensaje recordándonos quiénes somos. Ella nos dice ustedes son y se llaman hijos de Dios antes de cualquier esfuerzo espiritual antes de cualquier caída ó debilidad antes de cualquier mérito, somos hijos. Y el problema nos dice la virgen no es que no sepamos que Dios nos ama, sino que nuestro corazón no alcanza á sentirlo. Por eso ella dice si tan sólo sus corazones sintieran el inmenso amor que Dios tiene por ustedes. No habla de entender. Habla de sentir. Porque cuando el amor del padre se deja sentir de verdad en el corazón, la respuesta nace sola. Adoración. Gratitud. Agradecimiento continuo. Un hijo que se sabe amado no vive quejándose. No vive reclamando no vive comparándose. Vive agradeciendo. La virgen une el amor del padre con el agradecimiento, no nos dice agradezcan mas nos dice dejen que el amor del padre entre en su corazón. Cuando uno se sabe hijo, agradece incluso en la prueba, honra al padre con la vida. Confia aun cuando no entiende. Por eso la virgen nos invita á pedir algo muy concreto. Pidan el don de la fe. Sólo la fe nos permite creer en ese amor. Sólo la fe nos permite confiar. Sólo la fe nos permite agradecer de verdad. Este mensaje se une profundamente con el mensaje del de diciembre del cuando la virgen nos pide orar para poder comprender cuánto. Nos ama Jesús y cuán preciosos somos para él en ambos mensajes. La madre nos conduce al mismo lugar al amor del padre, al amor del hijo, á un corazón agradecido. Si supiéramos cuántos somos amados, viviríamos distintos. Hoy, la virgen nos invita á algo sencillo y profundo a abrir el corazón y dejarnos á amar como hijos. Porque el cuando el corazón se sabe hijo de Dios, adora, agradece y vive en paz. Tenemos un padre precioso. Tenemos una madre que nos los recuerda y tenemos un amor que lo cambie á todo si lo dejamos entrar.