Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Oren Para Comprender Cuán Preciosos Son Ustedes Para Jesús Y Cuánto Él Los Ama.

Paty Gallego Season 4 Episode 17

La Virgen nos invita a orar para descubrir en el corazón cuánto valemos para Jesús y cuánto Él nos ama. La oración no hace que Dios empiece a amarnos, sino que abre nuestros ojos para reconocer su amor vivo. Cuando nos dejamos amar por Él y lo vivimos en nuestra vida, otros pueden descubrir a Jesús vivo en nosotros.

Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy vamos á reflexionar unas palabras muy fuertes, unas palabras que llegan al corazón, unas palabras que nos invitan a mirarnos por dentro y a mirar a Dios con más profundidad. Son las palabras del mensaje del de diciembre del que la virgen María le dio á Jacob, donde nos dice hijitos oren para comprender cuan preciosos son ustedes para Jesús y cuánto él los ama. No son palabras para escucharlas rápido. Son palabras para detenernos, para dejarlas entrar al alma y permitir que transformen nuestra vida. La virgen nos dice oren para comprender, pero aqui hay algo muy importante. Adios, no se le comprende. Primero con la mente, adios. Se le vive. Se le experimenta, se le deja entrar en la vida. Muchos se preguntan cuánto tiempo tengo que orar para poder comprender esto? La respuesta es sencilla y profunda toda la vida, porque el amor de Jesús es infinito y nuestro corazon va aprendiendo, á recibirlo poco, á poco. Si no oramos, nunca lo vamos á. Comprender de verdad. Jesús siempre nos ama. Siempre nos da su gracia. Siempre nos sostiene, pero sin oración, no reconocemos la fuente de ese amor. La oración no hace que Dios empiece á amarnos. Dios ya nos ama desde siempre. La oración no cambia el corazón de Dios. Cambia nuestro corazón. La oración abre nuestros ojos para reconocer que él ya nos está amando, que él ya nos está buscando que él ya nos está sosteniendo. Por eso la virgen nos dice oren para comprender cuan preciosos son vds para Jesús y cuánto él los ama porque muchos viven pensando Dios no me ama. Dios no me escucha, Dios no me ve. Yo no valgo para Dios. Y eso no es verdad. Jesús sí nos ama. Nos ama cuando estamos heridos, nos ama. Cuando estamos débiles, nos ama cuando caemos, nos ama. Cuando dudamos, nos ama, aun cuando nos alejamos. Pero si no oramos, no lo reconocemos. No percibimos su amor. No entendemos sus señales. No vemos su presencia. Ahora vamos a ver qué significa que somos preciosos para Jesús. Significa algo inmenso que tenemos un valor infinito para él que no somos reemplazables. Que cada alma es única, que somos un tesoro para su corazón. Somos tan preciosos para Jesús que no sólo dió su vida una vez en la cruz, sigue entregándose cada día por nosotros en le eucaristía. Nos espera, se queda, se nos da como alimento. No sostiene con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. Pero hay algo todavía más profundo. Jesús nos mira con una mirada que nosotros necesitamos aprender. Á conocer en la oración nos mira con ternura, con amor infinito, con misericordia, con compasión, con delicadeza, con bondad. No nos mira con rechazo. Nos mira como un padre, mira a su hijo amado. Y esa mirada se aprende a reconocer cuando pasamos tiempo con él. Por eso, Jesús nos llama la eucaristía. Por eso nos invita á la confesión. Por eso nos llama á la oración diaria. Porque lejos de él nos debilitamos, nos confundimos y nos extrañamos. Y por eso el padre nos envía á la virgen María á la madre de su hijo para tomarnos de la mano y regresarnos á Jesús. Para despertarnos cuando nos hemos alejado para guiarnos de vuelta, á la vida que es su hijo. Mariano quiere que hablemos de Jesús solo repitiendo palabras bonitas. Ella quiere que lo demos desde la vida desde lo que él ha hecho en nuestro corazón, porque Jesús no es solo alguien de quien se habla. Jesús es alguien que se vive cuando damos testimonio. No solo decimos que Jesús ama, sino que lo mostramos con nuestra vida cuando reflejamos paz. Cuando damos consuelo, cuando amamos con paciencia, cuando perdonamos, cuando seguimos confiando aun en la prueba, asi otros no solo escuchan hablar de Jesús, lo descubren. Vivo en nosotros.