Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Conviértanse, Hijitos, Ábranse A Dios Y A Su Plan Para Cada Uno De Ustedes.
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En este tiempo de gracia, la Virgen nos invita a volver a Dios con un corazón sincero. A través de la confesión, la oración y la penitencia, la gracia puede abrir nuestro corazón, sanarlo y transformarlo. La conversión comienza cuando nos abrimos a Dios y confiamos en su plan de amor para cada uno de nosotros.
Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor envi, tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. En este tiempo de preparación, la virgen María nos vuelve á hablar con amor de madre. No nos acusa, no nos señala, nos empuja, nos invita. Nos invita á un camino que no es fácil, pero sí profundamente liberador. El camino de la conversión del corazón hoy nos recuerda que la renuncia. La oración y la penitencia no tienen sentido si no nos conducen á un encuentro verdadero con la gracia de Dios, nuestra madre empieza por decirnos queridos hijos. En este tiempo de renuncia, oración y penitencia. Los invito de nuevo. Vayan á, confesar sus pecados para que la gracia pueda abrir sus corazones y permitan que ella los cambie. Conviertanse hijitos, abrase, á Dios y á su plan para cada uno de ustedes. Gracias por haber respondido á mi llamado. La virgen es muy clara y al mismo tiempo, muy maternal. Ella nos dice para que la gracia pueda abrir sus corazones y permitir que ella los cambie. Aquí hay algo muy importante. La gracia no se impone la gracia. Espera, Dios no entra á la fuerza. La gracia necesita un corazón que se deje tocar, que se deje abrir. Que se deje sanar. Por eso, María nos conduce al sacramento de la confesión, no como castigo, no como obligación pesada, sino como un lugar de encuentro con la misericordia confesarse. Es decirle adiós, señora. Aquí estoy, tal como soy con mis caídas, mis heridas, mis miedos, mis pecados. Ya no quiero huir. Ya no quiero justificarme. Ya no quiero esconderme. La confesión permite que en la gracia ente que abre el corazón y que empiece una transformación que nosotros solos no podemos hacer. Por eso la virgen dice conviertanse hijitos convertirse no es sólo cambiar conductas externas, es volver el corazón á Dios, volver á, confiar, volver, á creer que su plan es mejor que el nuestro. Y añade algo muy delicado y profundo abrase á Dios y á su plan para cada uno de ustedes. Dios tiene un plan personal para cada corazón, no un plan genérico, no uno impuesto, sino un plan de amor de sanación y de plenitud. Pero ese plan sólo se revela a los corazones abiertos.