Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Dios Les Recompensará... Con Toda Clase De Gracias y Bendiciones.

Paty Gallego Season 4 Episode 74

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La Virgen nos invita a orar por sus intenciones, especialmente por aquellos que no conocen el amor de Dios. Al hacerlo, ponemos nuestras necesidades en las mejores manos. Y cuando respondemos con amor, Él cumple su promesa: derramar gracias y bendiciones sobre nosotros.

Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy, nuestra madre nos lleva á dar un paso más, á todo lo que hemos venido reflexionando de ser sus manos extendidas. Hoy nos pide algo muy concreto, orar por sus intenciones. En el mensaje del de noviembre del 1000, nuestra madre nos dice, queridos hijos, en este tiempo los invitó á todos, á orar por mis intenciones hijitos, oren especialmente por los que todavía no han conocido el amor de Dios y no buscan al Dios salvador. Hijitos sean vds mis manos extendidas y con su ejemplo, acerquen los á mi corazón y al corazón de mi hijo, Dios les recompensará con toda clase de gracias y bendiciones. Gracias por haber respondido, á mi llamado, pongamos atención. Y aquí está el corazón de este mensaje. Nuestra madre no sólo nos dice oren por mis intenciones. Nos abre su corazón y nos dice oren especialmente por los que todavía no han conocido el amor de Dios y no buscan al Dios salvador. Y esto es algo muy profundo porque nos está pidiendo que los llevemos en el corazón. Que no se nos olviden que estén presentes en nuestra oración todos los días. Porque muchas veces esas personas están más cerca de lo que pensamos en nuestra familia, en nuestras propias casas, en las personas que vemos todos los días. Y nosotros no lo sabemos. No podemos ver lo que llevan dentro. No alcanzamos á ver cuánta hambre de Dios hay en su corazón, cuanta necesidad de amor, cuánta sed de sentido? Cuánta búsqueda, aunque no lo sepan. Y nuestra madre lo ve todo. Ve esos corazones, ve ese vacío, ve ese anhelo escondido y le duele. Le duele que sus hijos no conozcan ese amor que no conozcan á su hijo, que es el amor verdadero, el amor que sana el amor que salva. Por eso nos pide no de manera general, sino especialmente oren por ellos. Y es muy importante entender cuando la virgen nos pide orar por sus intenciones. No son intenciones lejanas, no son cosas que no nos tocan en sus intenciones. Estamos nosotros, está nuestros hijos, está nuestras familias, está nuestras comunidades, está el mundo entero. Y cuando oramos por sus intenciones, estamos orando por el plan de Dios para todos. Por eso ella misma nos ha dicho oren con todo el corazón para que se realicen mis palabras. Y recordemos algo precioso que ella nos dijo. Si ustedes oran por mis intenciones, yo como madre rogaré por las suyas. Y esto es algo muy profundo porque cuando nosotros nos ocupamos de lo que hay en su corazón, ella se ocupa de lo que hay en el nuestro cuando nosotros oramos por sus planes. Ella intercede por nuestras necesidades, por nuestras familias, por nuestros hijos. Por eso, cuando nosotros oramos por sus intenciones, no estamos dejándolo nuestro. Al contrario, lo estamos confiando. Lo estamos entregando al lugar más seguro que existe al corazón de nuestra madre. Y ahí todo queda cuidado. Todo queda abrazado. Todo queda sostenido. Por eso lo importante es orar, porque cuando oramos. Dios puede actuar á través de nosotros. Y para finalizar, nuestra madre nos deja una promesa. Dios les recompensará con toda clase de gracias y bendiciones. Y esto es algo muy grande porque cuando nosotros decidimos salir de nosotros mismos, dejar á un lado lo nuestro y abrir el corazón al otro cuando renunciamos a nuestro propio interés para amar, para escuchar, para acercar a alguien a Dios. Eso tiene un valor inmenso ante los ojos de Dios porque estamos participando en lo que más le importa á él la salvación de sus hijos. Y Dios, que en lo profundo del corazón responde, responde con gracia, responde con bendición, responde con amor de manera que muchas veces ni siquiera alcanzamos a comprender. Por eso ser sus manos extendidas es una misión que él nos confía. Y cuando nosotros respondemos, se cumple su promesa, la promesa de que él bendice de que él sostiene de que él acompaña de que nunca deja sin respuesta un corazón que se abre para amar como él ama.