Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Oro Y Oren También Ustedes Para Que El Espíritu Santo Los Capacite.
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En esta reflexión, nuestra Madre nos muestra cómo el Espíritu Santo puede transformar nuestra alma y convertirnos en portadores de la luz y del amor de Dios.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. En estos días en que la Iglesia se prepara para Pentecostés, nuestra madre nos vuelve a recordar la importancia de orar al Espíritu Santo, porque ella sabe que sin el Espíritu Santo no podemos comprender verdaderamente ni vivir todo lo que Dios nos quiere transmitir a través de sus mensajes. En esta reflexión vamos a unir el mensaje del 25 de abril del 2026 con el 2 de octubre del 2012. Porque el mensaje del 25 de abril nos invita a convertirnos en una fuente de agua pura y potable, y en misioneros del amor y de la paz. Pero el mensaje del 2 de octubre del 2012 nos explica cómo el Espíritu Santo puede transformar nuestra alma para que eso sea posible. Y escuchemos completo este mensaje, porque las palabras de nuestra madre tienen una gracia especial para tocar el corazón y llevarnos hacia Dios. Queridos hijos, los llamo y vengo entre ustedes porque los necesito. Necesito apóstoles con un corazón puro. Oro y oren también ustedes para que el Espíritu Santo los capacite y los guíe, los ilumine y los llene de amor y de humildad. Oren para que los llene de gracia y de misericordia. Solo entonces me comprenderán, hijos míos, solo entonces comprenderán mi dolor por aquellos que no han conocido el amor de Dios. Entonces podrán ayudarme. Serán mis portadores de la luz del amor de Dios, iluminarán el camino a quienes les han concedido ojos, pero no quieren ver. Yo deseo que todos mis hijos vean a mi hijo. Yo deseo que todos mis hijos experimenten su reino. Los invito nuevamente y les suplico: oren por aquellos que mi hijo ha llamado. Les doy las gracias. ¡Qué mensaje tan lleno de amor y al mismo tiempo tan profundo! Nuestra Madre nos dice: "Los necesito". Qué impresionante es esto. La Reina del Cielo nos necesita. Necesita almas que quieran ayudarle, almas que quieran llevar la luz, la paz y el amor de Dios a los demás. Y por eso nos habla de un corazón puro, porque un corazón lleno del Espíritu Santo comienza a purificarse, comienza a amar distinto. Comienza a parecerse más a Jesús. Y luego nuestra madre nos muestra hacia dónde debemos dirigirnos. Nos dice: "Oren también ustedes para que el Espíritu Santo los capacite y los guíe, los ilumine y los llene de amor y de humildad". Qué profundidad tan grande, porque nuestra madre nos está mostrando que el Espíritu Santo puede transformar nuestra alma, no solamente nuestras emociones, no solamente nuestros pensamientos, nuestra alma. Es el lugar más profundo de nosotros donde Dios quiere habitar, porque muchas veces queremos vivir más cerca de Dios, pero sentimos nuestras debilidades, nuestras caídas, nuestras luchas. Y por eso nuestra madre nos lleva hacia el Espíritu Santo, porque solamente él puede fortalecernos, guiarnos, iluminarnos, llenarnos de amor, de humildad, de gracia y de misericordia. Y entonces entendemos cómo podemos convertirnos en esa fuente de agua pura y potable de la que nuestra madre nos habló en el mensaje del 25 de abril del 2026. Porque cuando el Espíritu Santo llena un alma, el amor comienza a brotar, la paz comienza a brotar, la alegría comienza a brotar y esa alma comienza a llevar a Dios a los demás. Y luego nuestra madre nos revela algo muy doloroso de su corazón. Nos dice: "Solamente entonces comprenderán mi dolor por aquellos que no han conocido el amor de Dios". Le duele ver a tantos de sus hijos caminando sin paz, sin esperanza, sin conocer el amor tan inmenso que Dios les tiene. Y por eso nos necesita. Por eso quiere convertirnos en portadores de la luz y del amor de Dios para los demás. Por eso, en estos días previos a Pentecostés, preparemos nuestro corazón, permanezcamos en oración, invoquemos al Espíritu Santo, pidámosle que transforme nuestra alma, que nos capacite, que nos guíe, que nos ilumine, que nos llene de amor, de humildad, de gracia y de misericordia. Y preparémonos juntos para Pentecostés haciendo una novena al Espíritu Santo, porque nuestra madre nos está llevando hacia él. Ella sabe que solamente el Espíritu Santo puede transformar nuestra alma y convertirnos verdaderamente en esa fuente de agua pura y potable y en misioneros del amor y de la paz