Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Si Ustedes Supieran Cuantas Gracias Les Concede Dios Orarian Sin Cesar.

Paty Gallego Season 4 Episode 96

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 5:43

En esta reflexión, la Virgen María nos invita a descubrir el inmenso valor de la oración y las gracias que Dios derrama sobre nosotros…

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Durante estos días en que caminamos hacia Pentecostés junto a nuestra Madre María, queremos preparar el corazón abriéndonos cada vez más al Espíritu Santo y a los mensajes que el cielo nos regala a través de nuestra Madre. La Virgen nos ha hablado continuamente del Espíritu Santo. Nos ha invitado a invocarlo, a abrirnos a él, a dejarnos iluminar y transformar por su presencia. Porque sin el Espíritu Santo no podemos comprender verdaderamente el amor de Dios. No podemos comprender los mensajes que nos envía a través de nuestra Madre. No podemos comprender la grandeza de este tiempo de gracia. Por eso hoy reflexionamos en este mensaje del 8 de noviembre de 1984, donde nuestra Madre empieza por decirnos: "Queridos hijos, ustedes no se dan cuenta de los mensajes que Dios les manda a través de mí. Él les concede gracias, pero ustedes no lo entienden. Oren al Espíritu Santo para que él los ilumine. Si ustedes supieran cuántas gracias les concede Dios, orarían sin cesar. Gracias por haber respondido a mi llamado". Qué profundo es este mensaje. La Virgen nos dice que muchas veces no nos damos cuenta de los regalos tan inmensos que Dios nos está concediendo. No nos damos cuenta de cuánto nos ama. No nos damos cuenta de cuánto nos busca. No nos damos cuenta de cuántas gracias derrama continuamente sobre nuestra vida. Y por eso nuestra Madre insiste tanto cuando nos dice: "Oren al Espíritu Santo para que los ilumine". Necesitamos al Espíritu Santo, necesitamos conocerlo, necesitamos invocarlo, necesitamos vivir en relación con él, porque el Espíritu Santo es amor, puro amor. Y cuando un alma comienza verdaderamente a descubrirlo en la oración, entiende que ya no puede vivir lejos de él. Porque el Espíritu Santo no es solamente una fuerza, no es solamente un consuelo, no es solamente una ayuda. Es el amor vivo de Dios derramándose dentro de nuestro corazón. Y cuando él nos revela su amor, cuando nos dejamos experimentar su presencia Cuando nos ilumina y nos hace sentir que no estamos solos, algo cambia para siempre dentro de nosotros. El alma ya no quiere vivir sin ese amor, ya no puede vivir sin ese amor, porque descubre una paz que el mundo no puede dar. Una compañía que nunca abandona. Descubre una luz que permanece aún en medio de la oscuridad, una presencia, una gracia. Y entonces entendemos que necesitamos al Espíritu Santo como necesitamos el aire para respirar. Porque sin él, el alma se siente vacía, se siente cansada, se siente perdida, se siente triste. Pero cuando el Espíritu Santo llena el corazón, todo comienza a tener sentido, todo empieza a tener vida. Y por eso la Virgen nos dijo en un mensaje anterior: "Oren, oren, oren. La oración les dará todo. Es por medio de la oración que pueden obtener todo". Qué grande es esto. La oración nos abre al Espíritu Santo. La oración nos une al Padre Celestial. La oración transforma el corazón. La oración nos ayuda a comprender los mensajes de nuestra Madre. La oración nos ayuda a descubrir el amor inmenso de Dios hacia nosotros. Y poco a poco comenzamos a entender que todos estos mensajes son palabras de amor dirigidas personalmente a cada uno de nosotros, porque Dios nos ha escogido para ser parte de su plan de salvación. La Virgen nos dijo el 25 de enero de 1987: "Queridos hijos, Dios los ha escogido a cada uno de ustedes a fin de usarlos en su plan de salvación para la humanidad". Qué inmenso regalo y qué gran responsabilidad. No estamos aquí por casualidad. Dios nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos ama profundamente y quiere que el Espíritu Santo obre en nosotros y a través de nosotros. Por eso, durante esta novena pidámosle con humildad diciéndole Espíritu Santo, ilumina nuestro corazón. Haznos comprender la grandeza del amor de Dios. Ayúdanos a reconocer las gracias que el cielo derrama sobre nosotros y enséñanos a vivir siempre unidos a ti