Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Hijitos, En El Amor Regresen A Dios Que Es Su Paz.
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La Virgen nos llama a regresar a Dios en el amor, porque Él es nuestra paz. La paz verdadera no depende de las circunstancias, sino de la presencia de Dios en nuestro corazón. Donde Dios habita, nace una paz que el mundo no puede dar ni quitar.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy continuamos reflexionando sobre el hermoso mensaje del 25 de mayo del 2026, en el que la Virgen empieza por decirnos: "Hijitos, que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración y ayuno. En el amor regresen a Dios, que es su paz". Estas palabras son sencillas, pero contienen una profundidad inmensa. La Virgen no nos dice solamente que regresemos a Dios para que Él nos dé paz. Nos dice algo mucho más grande. Nuestra Madre nos dice: "En el amor regresen a Dios, que es su paz". Dios mismo es nuestra paz. Y precisamente porque Dios es nuestra paz, la Virgen nos invita de manera especial a cuidar esa paz y pedirla constantemente. Por eso nos llama a orar por la paz en nuestro corazón, por la paz en nuestras familias, por la paz en la Iglesia y por la paz en el mundo. Y enseguida nos revela la razón de esta insistencia. Nuestra Madre nos dice: "Satanás quiere quitarles la paz, quiere división y desaliento". Más adelante, en el mensaje del 25 de septiembre del 2001, vuelve a advertirnos cuando nos dice: "Queridos hijos, especialmente hoy, cuando Satanás quiere la guerra y el odio, yo los invito de nuevo, hijitos, oren y ayunen para que Dios les dé la paz. La Virgen no nos dice estas cosas para asustarnos. Nos las dice para abrir nuestros ojos. Porque Satanás sabe que cuando el hombre se aleja de Dios, termina perdiendo también la paz. Y por eso busca sembrar división, desaliento, odio y guerra. Pero la Virgen nos muestra el camino de regreso, la oración, el ayuno y el retorno a Dios. Y aquí encontramos una verdad verdaderamente hermosa. Reflexionando sobre estos mensajes podemos decir: esa paz de la que nuestra Madre nos habla es incomparablemente más rica que cualquier otra paz, porque su contenido es Dios mismo. No es una buena noticia, no es el éxito, no es la ausencia de problemas. Su contenido es Dios mismo. Y cuando Dios habita en el corazón, ahí nace una paz que nadie puede quitar. Y entonces comprendemos mejor por qué la Virgen nos invita a que la paz de Dios llegue a cada rincón de nuestra vida. Paz en el corazón, porque desea que Dios habite en nuestros corazones. Paz en la familia, porque desea que Dios habite en nuestras familias, en nuestras relaciones y en nuestros hogares. Paz en la Iglesia, porque desea que Dios reine en el corazón de todos los que formamos el cuerpo de Cristo y paz en el mundo entero, porque hay tantos corazones heridos, confundidos, preocupados, desanimados y alejados de Dios. Tantas personas que buscan paz sin saber dónde encontrarla. Tantas personas que han perdido la esperanza, el rumbo o el sentido de su vida. Por eso la Virgen también nos invita a orar por ellas, para que también descubran la riqueza inmensa de esta paz. Una paz que no es solamente tranquilidad, una paz que no es solamente ausencia de conflictos, una paz que es incomparablemente más rica que cualquier otra paz, porque su contenido es Dios mismo. Por eso la Virgen no dice solamente: "Regresen a Dios". Ella dice: "En el amor, regresen a Dios, que es su paz". No nos invita a regresar por miedo, nos invita a regresar en el amor, porque Dios nos espera con amor, nos espera en la eucaristía, nos espera en la oración, nos espera en la confesión, nos espera con los brazos abiertos, como el padre que aguardaba el regreso de su hijo pródigo. Y cuanto más descubrimos su amor, más comprendemos que nuestra paz está en él. Porque la paz nace cuando sabemos que somos amados, cuando sabemos que no estamos solos, cuando sabemos que Dios está vivo, presente y cercano, cuando sabemos que nada puede separarnos de su amor. Pidámosle hoy a la Virgen que nos ayude a responder a su llamado, que este tiempo sea verdaderamente un tiempo de oración y ayuno, que regresemos a Dios en el amor y que descubramos cada día más que nuestra verdadera paz tiene un nombre. Nuestra paz es Dios