Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Acérquense a Mi Corazón Inmaculado Y Descubrirán A Dios.

Paty Gallego Season 4 Episode 128

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Nuestra Madre nos invita a acercarnos a su Corazón Inmaculado para descubrir a Dios. Y cuando comenzamos a conocerlo de verdad, descubrimos el inmenso amor que nos tiene. Entonces comprendemos que es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es Amor.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Seguimos contemplando paso a paso las palabras que nuestra Madre nos dejó en el mensaje del 25 de junio del 2026. Todo comenzó con aquella frase tan sencilla y tan profunda: "No olviden, yo soy su Madre y los amo". Desde entonces, hemos ido descubriendo poco a poco el corazón de una madre. Ella desea acercarnos a su corazón inmaculado. Quiere que encontremos en él refugio, paz, consuelo y descanso. Y hoy nos invita a dar un paso más. Escuchemos lo que nos dice en el mensaje de 25 de noviembre de 1994. "Queridos hijos, hoy los invito a la oración. Yo estoy con ustedes y los amo a todos. Yo soy su Madre y deseo que sus corazones se asemejen a mi corazón. Hijitos, sin oración ustedes no pueden vivir ni decir que son míos. La oración es gozo, la oración es lo que el corazón humano desea. Por lo tanto, hijitos, acérquense a mi corazón inmaculado y descubrirán a Dios". Hoy quisiera detenerme solamente en estas últimas palabras: "Acérquense a mi Corazón Inmaculado y descubrirán a Dios". Quizá alguno de nosotros piense: "Pero yo ya conozco a Dios". Sin embargo, nuestra Madre no nos dice simplemente que lo conozcamos. Nos promete algo mucho más profundo. Nos dice que lo descubriremos. ¿Y qué descubre una persona cuando descubre de verdad a Dios? La misma Virgen nos responde con otro mensaje del 2 de mayo del 2015 deseo que conozcan a mi hijo lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque él es amor. Qué frase tan maravillosa. Cuando comenzamos a conocer de verdad a Jesús, descubrimos que él no es alguien lejano. Descubrimos que nos ama y no con un amor cualquiera. Nos ama con un amor infinito, con un amor que jamás podremos medir, con un amor que nunca deja de buscarnos, con un amor que siempre desea nuestro bien. Y cuando una persona descubre cuánto la ama Dios, todo empieza a cambiar. La oración deja de ser una obligación y se convierte en un encuentro. La eucaristía deja de ser una costumbre y se convierte en un regalo. El servicio deja de ser una carga y se convierte en una respuesta de amor. Por eso nuestra madre quiere acercarnos a su corazón, porque sabe que ella siempre nos conducirá hasta su hijo. Y en el mensaje del 2 de julio del 2016 nos hace esta promesa tan hermosa: "Confíen en mi hijo, porque él hará por ustedes lo que ni siquiera sabrían pedir". Qué inmenso es el amor de Dios. Él conoce nuestras necesidades más profundas, incluso aquellas que nosotros todavía no alcanzamos a descubrir. Él nos ama tanto que es capaz de regalarnos incluso aquello que jamás habríamos imaginado pedirle. Quizá si miramos nuestra vida con calma, descubriremos que muchas veces Dios no respondió exactamente lo que nosotros le pedíamos. Nos dio algo mejor. Porque un padre que ama perfectamente sabe lo que sus hijos necesitan aun cuando ellos todavía no lo alcanzan a ver. Si alguna vez sientes que te cuesta amar a Dios, no tengas miedo de acercarte más a él. Permite que él mismo te revele quién es. Entonces comprenderás por qué la Virgen nos dice que la oración es gozo y que la oración es lo que el corazón humano desea. Porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque él es amor. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros