Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Invoquen Al Padre. Él Los Espera. Vuelvan A Él.

Paty Gallego Season 4 Episode 131

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Nuestra Madre nos recuerda que el Padre la envía para conducirnos hacia Él. Nos invita a invocarlo, porque nos espera con un amor inconmensurable y una paciencia que nunca se cansa. Hoy es un nuevo llamado a volver al Padre, abrirle el corazón y dejarnos abrazar por su infinita misericordia.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. En esta reflexión continuaremos dejándonos guiar por los mensajes que nuestra Madre nos ha regalado a lo largo de estos años. Han pasado más de cuarenta años desde que comenzó a venir entre nosotros y su corazón de madre no se ha cansado. No se ha cansado de llamarnos, no se ha cansado de buscarnos, no se ha cansado de conducirnos hacia el Padre. Y eso nos habla de la inmensa misericordia de Dios. Porque como ella misma nos dirá en el mensaje que hoy vamos a contemplar, es el Padre celestial quien la envía. Este mensaje no es solamente para quienes lo escucharon en el año 2009, es para nosotros, es para este momento de nuestra vida, es para este día en que por la gracia de Dios volvemos a escuchar la voz de nuestra Madre. No dejemos pasar este tiempo de gracia. Abramos el corazón y escuchemos lo que ella quiere decirnos. Mensaje del 2 de noviembre del 2009. Queridos hijos, hoy también estoy entre ustedes para mostrarles el camino que los ayudará a conocer el amor de Dios. Amor de Dios que les ha permitido sentirlo como Padre e invocarlo como Padre. Invoquen al Padre. Él los espera. Vuelvan a Él. Yo estoy con ustedes porque Él, en su misericordia, me envía Qué mensaje tan profundo. Nuestra Madre nos revela que ella no está entre nosotros para atraer nuestra atención hacia misma. Está entre nosotros porque el Padre, en su infinita misericordia, la ha enviado. ¿Y para qué la envía? Para mostrarnos el camino que nos ayudará a conocer el amor de Dios. Qué hermoso. Y en otro de sus mensajes, nuestra Madre ilumina todavía más estas palabras cuando nos dice: "Queridos hijos, hoy con mi amor maternal deseo recordarles el inconmensurable amor de Dios y la paciencia que de él fluye. Vuestro Padre me envía y espera". Qué consuelo tan grande. Ahora comprendemos mejor quién es ese Padre que nos espera. Es un Padre cuyo amor es inconmensurable, un Padre de cuya paciencia nunca se agota la fuente, un Padre que no se cansa de esperar a sus hijos. Y precisamente porque nos ama tanto, envía a nuestra Madre para recordarnos una y otra vez el camino de regreso a él. Por eso en el mensaje que hoy contemplamos vuelve a decirnos: "Invoquen al Padre, él los espera, vuelvan a él". Qué llamada tan llena de amor. Nuestra Madre vuelve a dirigir nuestra mirada hacia el Padre. Nos invita a invocarlo, a hablar con él, a buscarlo con confianza y a volver una y otra vez a sus brazos. Y enseguida nos regala una certeza que llena el corazón de esperanza: él los espera. Qué palabras tan llenas de consuelo. El Padre nos espera. Nos espera hoy. Nos espera tal como somos. Nos espera con un amor que nunca deja de amar y con una paciencia que nunca deja de esperar. Nos espera porque sabe quiénes podemos llegar a ser cuando volvemos a él. Qué esperanza nos da saber esto. Como nos recuerda San Pablo: "Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ningún corazón ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman". Por eso nuestra Madre insiste tanto: "Vuelvan a él". Confiemos en nuestra Madre. Si el Padre, en su infinita misericordia, la ha enviado para conducirnos hacia él, ¿quién mejor que ella para llevarnos hasta ese corazón de Padre que nos ama desde siempre, que nunca deja de esperarnos y que sueña con abrazar nuevamente a cada uno de sus hijos? María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.