Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Estaré Con Ustedes Hasta El Encuentro Con El Padre Celestial
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Nuestra Madre nos invita a entregarle un corazón abierto para llenarlo de amor hacia Jesús. Si le permitimos caminar con nosotros desde ahora, ella permanecerá a nuestro lado hasta el encuentro con el Padre Celestial. ¡Qué paz saber que no caminamos solos!
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Durante estos días seguimos caminando de la mano de nuestra Madre. Durante estos días, ella nos ha ido preparando para levantar la mirada hacia el cielo. Nos ha recordado que somos pasajeros en esta tierra, que caminamos hacia la eternidad y que nuestra verdadera morada está junto al Padre. Hoy contemplamos una de las promesas más hermosas que nos ha hecho. Escuchemos sus palabras del 12 de octubre del 2013: "Queridos hijos, entréguenme vuestros corazones abiertos y purificados, y yo los llenaré de amor hacia mi Hijo. Su amor dará sentido a vuestra vida y yo caminaré con ustedes. Estaré con ustedes hasta el encuentro con el Padre Celestial". Detengámonos en la primera frase: entréguenme vuestros corazones abiertos y purificados. Qué sencilla y qué profunda es esta petición. Nuestra Madre no comienza pidiéndonos cosas extraordinarias. Nos pide nuestro corazón, un corazón abierto a la gracia y al amor de Dios, un corazón dispuesto a dejarse conducir por ella, un corazón que confía plenamente en su amor maternal, un corazón que cree en sus palabras, un corazón que le permite actuar. Y entonces ella misma promete hacer lo demás. Yo los llenaré de amor hacia mi hijo. Qué descanso para el alma. No tenemos que preguntarnos con angustia cómo amar más a Jesús. La misma Madre quiere formar nuestro corazón y llenarlo de amor para que sea ese amor el que dé sentido a toda nuestra vida. Y entonces viene una promesa que llena el corazón de una paz inmensa. Yo caminaré con ustedes. Estaré con ustedes hasta el encuentro con el Padre Celestial Mi corazón rebosa de alegría al escuchar estas palabras. No llegaremos solos. La misma Madre que hoy camina con nosotros, que nos sostiene, que nos conduce hacia Jesús y que nos enseña a amar a su Hijo, No nos abandonará. Caminará con nosotros en las alegrías y en las pruebas. Nos conducirá siempre hacia Jesús. Y un día, cuando termine nuestra peregrinación en esta tierra, llegaremos de la mano de nuestra Madre, la Reina de la Paz, a quien el Altísimo, en su infinita misericordia, en su inmenso amor y en su ternura de Padre, ha enviado durante tantos años para conducirnos siempre hacia su Hijo Jesús y prepararnos con amor de Madre para el encuentro definitivo con el Padre Celestial. María, hoy te entregamos nuestro corazón. Ábrelo cada día más a la gracia de Dios. Llénalo de amor hacia Jesús y camina con nosotros todos los días de nuestra vida hasta el encuentro con el Padre Celestial. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.