Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Sean Oración Y Mis Manos Extendidas De Amor.
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La Virgen nos invita a ser oración antes que acción. Ella desea formar nuestro corazón para que se parezca al suyo y después entregarlo al Corazón de Jesús. Así, fortalecidos por la gracia de Dios, podremos convertirnos en sus manos extendidas de amor y llevar esperanza, paz y consuelo a todos los que encontremos.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Seguimos reflexionando en el mensaje del 25 de julio del 2026. Hoy nos detendremos en una frase que revela la misión que nuestra madre confía a cada uno de sus hijos. Escuchemos su mensaje con el corazón. Queridos hijos, mientras la oscuridad y la inquietud reinan en muchos corazones, ustedes, hijitos, sean oración y mis manos extendidas de amor. Hijitos, pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla, para que sea para ustedes un estímulo a la conversión y a una vida nueva, porque Satanás es fuerte y seduce los corazones. Yo deseo, a través de mi corazón materno, entregar sus corazones al corazón de mi hijo Jesús, para que sea él, el resucitado, quien reine en ustedes, y la alegría reinará en ustedes y a su alrededor. Gracias por haber respondido a mi llamado. Antes de profundizar en esta invitación, descubramos con qué ternura nos habla nuestra madre. Ella no se dirige a nosotros como a unos desconocidos., Durante tantos años nos ha llamado queridos hijos, hijitos, incluso hijitos míos, amados míos. En el mensaje del 25 de agosto del 2025 nos dijo: "Hijitos míos, amados míos, ustedes son elegidos porque han respondido, han puesto en práctica mis indicaciones y aman a Dios por sobre todas las cosas". Qué confianza tan grande deposita nuestra madre en sus hijos. Ahora comprendemos mejor por qué nos dice: "Sean oración y mis manos extendidas de amor". Fijémonos que la Virgen no nos dice solamente oren, nos dice sean oración. Es decir, que toda nuestra vida hable de Dios, que nuestras palabras, nuestras decisiones, nuestra paciencia, nuestro servicio y nuestro amor nazcan de una profunda unión con Jesús. Pero ¿cómo llega un cristiano a convertirse en las manos extendidas de María? La misma Virgen nos da la respuesta. En el mensaje del 2 de enero del 2013 nos dice: "Con mucho amor y paciencia procuro hacer que sus corazones sean como mi corazón" Ese es el camino. María no quiere solamente que hagamos cosas buenas. Ella quiere formar nuestro corazón. Quiere enseñarnos a amar como ella ama, a perdonar como ella perdona, a confiar como ella confía y a vivir completamente unidos a Jesús. Entonces, casi sin darnos cuenta, nuestras manos comienzan a parecerse a las suyas y llevan el consuelo, la esperanza y la paz de Dios a quienes encontramos. Nuestra madre nos lo ha enseñado desde hace muchos años. En el mensaje del 25 de septiembre, 2004, primero nos describe esa misión. Nos dice: "Sean amor donde hay odio y alimento donde hay hambre". Y después añade: "Oren, hijitos, ustedes no pueden si no oran. Por eso oren, oren, oren". Es decir, no podemos vivir esa misión sin antes no vivimos en oración. Solo entonces nos invita a que nuestras manos estén extendidas y sean generosas. Qué enseñanza tan hermosa. Primero la oración, después las manos. Porque unas manos que no nacen de la oración terminan cansándose. Pero unas manos sostenidas por la gracia de Dios llevan esperanza, consuelo y paz. Y todavía, en ese mismo mensaje del 2 de enero del 2013, nuestra madre nos dice unas palabras que conmueven profundamente: "Porque los necesito, no puedo sin ustedes". Y enseguida añade: "Por la voluntad de Dios los elijo y por su fuerza los fortalezco". No se trata de una carga, sino de una misión que Dios ha querido compartir con sus hijos. Después continúa diciendo: "Yo los entregaré a mi hijo y él a cambio les concederá la paz divina que ustedes llevarán a todos los que encuentren". Este es el secreto de las manos extendidas de María. Primero, ella forma nuestro corazón para que se parezca al suyo. Después, lo entrega al corazón de Jesús. Y es Jesús quien llena nuestro corazón con su paz. Entonces, nuestras manos pueden llevar esa paz, ese amor y esa esperanza a todos los que encontramos. Por eso es tan hermoso consagrarnos cada día a nuestra madre. Al poner nuestro corazón en sus manos, le permitimos que con amor y paciencia lo vaya formando para que se parezca cada vez más al suyo. Y así nuestras manos podrán convertirse en manos que llevan a Jesús a quienes más los necesiten. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros