Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Regresen A Dios Y A Sus Mandamientos.
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La vida nueva comienza cuando regresamos a Dios y a sus mandamientos. Al abrir nuestro corazón, permitimos que el Espíritu Santo transforme nuestra vida desde lo más profundo. Y cada corazón renovado se convierte en parte de la renovación espiritual que nuestro mundo necesita.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra hoy continuamos profundizando en el hermoso mensaje que nuestra Madre nos dio el 25 de julio del 2026. En este mensaje, la Virgen nos invita a poner la Sagrada Escritura en un lugar visible en nuestra familia y a leerla para que sea para nosotros un estímulo a la conversión y a una vida nueva. Por eso, durante estos días iremos dejando que sea la misma Virgen quien, a través de otros de sus mensajes, nos explique qué significa esa vida nueva y cómo Dios la va realizando en nuestro corazón. Ayer contemplamos que la vida nueva comienza cuando abrimos nuestro corazón a Dios para que él nos transforme y modele a su imagen. Hoy daremos un paso más. La Virgen nos revelará cómo comienza esa transformación y quién es quién la realiza en nuestro interior. Escuchemos sus palabras en este mensaje del 25 de mayo del 2020. «Queridos hijos, oren conmigo para que todos ustedes tengan una vida nueva en sus corazones. Hijitos, ustedes saben lo que hay que cambiar. Regresen a Dios y a sus mandamientos para que el Espíritu Santo pueda cambiar sus vidas y la faz de esta tierra, que necesita una renovación en el espíritu. Gracias por haber respondido a mi llamado». Qué hermoso continúa guiándonos nuestra Madre. Ayer nos decía que Dios quiere transformarnos y modelarnos a su imagen. Hoy nos revela cómo comienza esa transformación. La Virgen nos dice: «Regresen a Dios y a sus mandamientos para que el Espíritu Santo pueda cambiar sus vidas». Qué importante es esta frase. Muchas veces queremos cambiar solamente con nuestras propias fuerzas. Nos proponemos ser mejores, nos esforzamos, volvemos a empezar, pero tarde o temprano descubrimos nuestros límites. La Virgen nos recuerda que la verdadera transformación no nace únicamente de nuestro esfuerzo, es una obra del Espíritu Santo. Sin embargo, antes de decirnos que el Espíritu Santo cambiará nuestra vida, nos hace una invitación muy concreta Regresen a Dios y a sus mandamientos. Es como si nos dijera: "Vuelvan a la fuente, vuelvan a aquel que puede hacer nuevas todas las cosas". Tal vez nos hemos alejado de Dios poco a poco, distraídos por tantas preocupaciones, ocupaciones o deseos. Pero nuestra madre no nos reprocha ni nos cierra la puerta. Con ternura nos dice: "Regresen, Dios los espera". Cuando regresamos a él y comenzamos a vivir sus mandamientos, no como una carga, sino como un camino de amor, abrimos nuestro corazón para que el Espíritu Santo pueda actuar libremente. Y entonces comienza el verdadero cambio. Poco a poco cambia nuestra manera de pensar, cambia nuestra forma de hablar, cambia nuestra manera de amar, cambia nuestra forma de mirar a los demás. Lo que antes nos impacientaba comienza a ser una oportunidad para crecer en paciencia. Lo que antes nos quitaba la paz comienza a llevarnos a confiar más en Dios. Lo que antes nos alejaba de él comienza a acercarnos cada vez más a su corazón. No porque nosotros seamos más fuertes, sino porque el Espíritu Santo está obrando en nuestro interior. Y la Virgen añade: "Para que el Espíritu Santo pueda cambiar sus vidas y la faz de esta tierra que necesita una renovación en el espíritu". Qué grande es el plan de Dios. Él no quiere transformar solamente nuestra vida, desea renovar también la faz de la tierra. Pero esa renovación no comienza en los grandes acontecimientos. Comienza en lo más profundo de cada corazón. Comienza cuando una persona decide regresar a Dios, cuando una familia vuelve a vivir sus mandamientos, cuando un corazón se abre a la acción del Espíritu Santo. Cada corazón transformado se convierte en una pequeña parte de esa renovación que el mundo tanto necesita. Por eso, nuestra conversión nunca es solamente para nosotros. Cuando el Espíritu Santo cambia nuestra vida, su obra comienza también a extenderse a quienes están a nuestro alrededor. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.